Guillaume Corpart
América Latina actualmente está atravesando un realineamiento geopolítico radical. Una región conocida desde hace mucho tiempo por la intervención extranjera, primero por parte de Europa y luego de Estados Unidos a través de la Doctrina Monroe, se ha vuelto a convertir en uno de los principales escenarios de competencias entre grandes potencias. Este cambio no es meramente retórico. Es un cambio que se caracteriza por el significativo, asertivo y renovado involucramiento de Estados Unidos, cuyo objetivo es mitigar las influencias externas y concretar su dominio hemisférico.
Este agresivo giro geopolítico tiene profundas implicaciones para todos y cada uno de los sectores comerciales. Sin embargo, pocas industrias son tan sensibles a estos cambios –o tan cruciales para la estabilidad nacional– como el mercado de equipos y dispositivos médicos. A medida que Washington siga ejerciendo una renovada presión económica y militar sobre la región, el mercado de equipos y dispositivos médicos se enfrentará a la disrupción más importante que ha visto desde que inició la pandemia de COVID-19.
El giro hacia el poder duro: Washington reafirma su control
Durante años, se consideró que la influencia estadounidense en América Latina había ido menguando y ésta se caracterizó por un abandono que permitió que otros actores globales ocuparan su lugar. Ahora, esa era parece haber llegado a su fin. Washington ha iniciado una estrategia definida por el poder duro y la diplomacia coercitiva, dirigida a asegurar la alineación regional con los intereses estadounidenses.
La manifestación más alarmante de esta nueva realidad es la reciente operación que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Esta acción causó conmoción en todas las capitales del hemisferio occidental y demostró que Estados Unidos está dispuesto a recurrir a la intervención directa para lograr sus objetivos estratégicos.
A menor escala, Estados Unidos sigue tratando de imponer su voluntad de otras maneras en la región. Advertencias apenas veladas dirigidas a actores regionales clave como México y Colombia en materia de cumplimiento comercial, aplicación de leyes migratorias y política antidrogas, han reforzado el mensaje: alinearse con Washington ha dejado de ser opcional.
Estas acciones inevitablemente generan graves tensiones en las relaciones comerciales entre las naciones. Cuando la diplomacia se lleva a cabo desde la perspectiva de seguridad nacional y capacidad militar, las relaciones comerciales estándares se vuelven volátiles. Se intensifican las preocupaciones sobre la soberanía y las naciones desconfían del uso de la influencia económica como arma política. El resultado inmediato de esta postura es un clima de incertidumbre que obliga a los gobiernos latinoamericanos a recalcular los riesgos de su política exterior, sus prioridades económicas y sus alianzas.
El contexto: un dragón en el quirófano
Para comprender el impacto de este resurgimiento de Estados Unidos en el mercado médico, primero tenemos que entender la situación actual. Durante la última década, y a un ritmo drásticamente más acelerado durante la pandemia de COVID-19, China se ha convertido en el principal proveedor indiscutible de dispositivos y equipos médicos para América Latina.
Cuando estalló la pandemia y los países occidentales acapararon ventiladores, equipos de protección personal (EPP) y herramientas de diagnóstico, Beijing intervino con su «diplomacia de cubrebocas». Incluso en medio de limitaciones de fabricación, restricciones comerciales y barreras logísticas, los fabricantes chinos ofrecieron un acceso rápido y asequible a equipos médicos cuando pocos pudieron o quisieron hacerlo.
En consecuencia, los productos chinos –desde escáneres de imagenología de alta gama en hospitales brasileños hasta consumibles básicos en clínicas peruanas– se volvieron ominpresentes en toda América Latina. Este dominio se basó no sólo en el precio, sino también en la disponibilidad y la falta de alternativas viables durante una emergencia global. En los últimos años, esta tendencia se consolidó y las importaciones médicas chinas frecuentemente superaron a los productos estadounidenses en toda la región.
Los productos médicos chinos pasaron de representar el 25% de las importaciones en América Latina en 2018 a 34% de las mismas en 2024. Mientras tanto, la participación de las importaciones estadounidenses en la región disminuyó de 38% a 28% durante el mismo periodo. Esta tendencia se observó sobre todo en Brasil, Colombia y Chile, donde los productos chinos representan más del 50% del total de dispositivos médicos importados.
El impacto a corto plazo: una realineación forzada
La renovada asertividad estadounidense está posicionada para irrumpir este panorama dominado por China de forma casi inmediata. A corto plazo, cabe esperar que Estados Unidos aproveche sus victorias políticas (como la neutralización del régimen de Maduro) y sus campañas de presión sobre México y Colombia para forzar un giro comercial.
En los próximos 24 meses, es probable que veamos la apertura de un mercado de salud olvidado desde hace mucho tiempo en Venezuela. Curiosamente, la incautación del petróleo venezolano y la caída del régimen de Maduro también han ejercido una presión inmediata sobre el ya frágil sistema cubano, por lo que Cuba bien podría ser el siguiente mercado en abrirse a la inversión.
Los sistemas de salud tanto de Venezuela como de Cuba tendrán que rediseñarse. El enfoque inicial se centrará en ampliar el acceso a la atención primaria, mientras que las inversiones en hospitales especializados se realizarán en una fase secundaria. Surgirán oportunidades inmediatas en casi todas las áreas del sistema de salud, desde la reconstrucción de la infraestructura hospitalaria hasta otras áreas como tecnología, equipos, dispositivos, insumos y productos farmacéuticos. Será necesario reevaluar los modelos de infraestructura, distribución, mantenimiento y financieros y, en muchos casos, se tendrán que reconstruir desde cero.
En mercados establecidos y existentes, podemos esperar exigencias explícitas o “lineamientos” contundentes para que los ministerios de salud latinoamericanos favorezcan las alianzas con Estados Unidos por encima de alternativas tales como los actuales acuerdos comerciales que se han celebrado con China. Esto podría facilitarse mediante acuerdos de libre comercio, aranceles y mecanismos de financiamiento, o bien, vincularse a concesiones comerciales más amplias. Los países que estén ansiosos por evitar convertirse en el próximo blanco de la ira estadounidense, o aquellos que estén buscando capitalizar una relación más estrecha con un Washington resurgente, probablemente cumplirán.
A pesar de la euforia asociada con la apertura de mercados potenciales u oportunidades comerciales, lo más prudente sería reconocer la incertidumbre que rodea el contexto actual. Si bien el mercado puede recompensar las acciones rápidas, la volatilidad de estas situaciones podría dar lugar a iniciativas costosas. Quizás sea necesario actuar con cautela.
Implicaciones a largo plazo: fragmentación y resentimiento
Si bien es posible que Estados Unidos obtenga una mayor participación de mercado a corto plazo mediante estas nuevas intervenciones en los mercados latinoamericanos, las implicaciones a largo plazo son mucho más matizadas y complejas. En una región donde el sector público brinda el 70% de la atención médica y donde los presupuestos son ajustados, será difícil desplazar los factores determinantes del mercado (p. ej., precios). Es improbable que los países latinoamericanos abandonen por completo sus vínculos comerciales con China, incluso bajo presión por parte de Estados Unidos.
Si bien los productos estadounidenses podrían recuperar algo del terreno perdido, es poco probable que se desplace por completo a los fabricantes chinos. En lugar de favorecer a los productos estadounidenses por sus beneficios tecnológicos o comerciales, puede que veamos a los países latinoamericanos cubrir sus apuestas mediante la compra de equipos estadounidenses de alta tecnología para apaciguar a Washington y discretamente seguir abasteciéndose de consumibles y tecnología de gama media de China para que sus presupuestos sigan siendo manejables.
Por otro lado, las tácticas de mano dura generan resentimiento. Aunque puede que las naciones latinoamericanas cedan temporalmente a la presión estadounidense, es probable que busquen recuperar su autonomía estratégica a largo plazo.
China también se adaptará. En lugar de limitarse a sólo vender exportaciones, Beijing podría profundizar su estrategia localizando la producción en América Latina, eludiendo las barreras comerciales e integrándose más a la economía regional mediante aquellas transferencias de tecnología que Estados Unidos históricamente se ha mostrado reticente a ofrecer.
Navegando por un nuevo orden mundial
La captura de Nicolás Maduro y la presión sobre aliados clave marcan un punto de inflexión definitivo en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. La era de la competencia pasiva ha terminado. En definitiva, los cambios de poder en América Latina no son meras maniobras políticas, sino terremotos económicos con profundas implicaciones para el comercio del día a día.
El mercado de equipos médicos es un vívido microcosmos de esta mayor lucha, donde las aspiraciones geopolíticas se intersecan directamente con las necesidades de salud pública y los intereses comerciales. Sin duda alguna, los próximos años serán testigos de una delicada danza entre diplomacia, incentivos económicos y alianzas estratégicas a medida que las naciones latinoamericanas vayan navegando por un mundo cada vez más moldeado por las ambiciones contrapuestas de las superpotencias globales.
Próximos pasos
Posicione su marca para el giro que se está dando en América Latina. A medida que Washington continúe reafirmando su dominio en la región, los sectores de dispositivos médicos y productos farmacéuticos se enfrentarán a la disrupción más significativa que se ha visto en años. Obtenga información clara sobre las tendencias emergentes y los riesgos de acceso al mercado con la investigación experta de GHI. Contáctenos hoy mismo para descubrir la forma en que nuestros datos pueden ayudarle a mantenerse adelante de la competencia.



