Guillaume Corpart
Durante más de cuatro décadas, ejecutivos con amplia experiencia han navegado por las turbulentas aguas del mercado de dispositivos médicos de Venezuela. Este mercado siempre ha presentado retos, pero a fechas recientes, esto se ha vuelto especialmente cierto a raíz de la agitación política y del mercado. Al mes de enero de 2026, el 80% de los negocios locales cerraron bajo el régimen de Maduro y el mercado de dispositivos médicos ha pasado a representar una fracción de lo que solía ser.
Sin embargo, con la reciente captura de Nicolás Maduro y el cambio de rumbo en el ámbito político, ha surgido un rayo de esperanza por primera vez en más de 25 años. Para los fabricantes, Venezuela representa un reto masivo: un mercado de 30 millones de personas con una infraestructura sanitaria que, en esencia, se tiene que reconstruir desde cero.
El panorama actual: una cadena de suministro rota
Para comprender las futuras oportunidades de mercado que existen en Venezuela, es necesario que primero comprendamos los déficits actuales. Estos son los retos que actualmente están presentes en el mercado venezolano:
- Cambio en el dominio del mercado. El mercado está dominado por fabricantes de segundo nivel, principalmente chinos, que venden productos de menor calidad.
- Escasez de oferta. Si bien los productos europeos y estadounidenses siguen estando disponibles, existen en volúmenes mucho menores que en años anteriores.
- Barreras de acceso. El problema principal no es una falta absoluta de oferta, sino las extremas limitaciones en los canales de pago y el acceso.
- Dependencia de intermediarios. Debido al bloqueo de transferencias bancarias y a la sensibilidad a sanciones financieras, muchos productos estadounidenses tienen que adquirirse a través de subdistribuidores o intermediarios, lo cual aumenta los costos y limita la variedad.
- Adquisiciones centralizadas. Aproximadamente 12 grupos económicos controlan alrededor del 80% de las compras realizadas por parte de hospitales públicos. Estos grupos operan a través de una red que puede incluir a más de 100 empresas distintas: una estructura que dificulta la trazabilidad y frena la verdadera competencia.
Evaluación de la infraestructura sanitaria (2026)
Si combinamos los retos del mercado con la situación del sistema de salud venezolano, es fácil ver tanto los retos como las oportunidades. A continuación se ofrece una breve descripción general de la situación actual de los sectores de salud público y privado del país:
Sector privado |
Sector público |
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Estado operativo |
Seriamente contraído. Quedan menos de 100 clínicas privadas grandes. | Profundamente deteriorado y descrito como «en ruinas». |
Evaluación actual |
Se siguen tratando de mantener los estándares, pero los altos costos han llevado a la proliferación de centros de atención primaria más pequeños. | Operativamente incapaz; a menudo se requiere que los pacientes proporcionen sus propios insumos desechables, prótesis e implantes. |
Principales retos |
La reducida capacidad de la población para pagar un seguro ha llevado a una baja ocupación y a márgenes mínimos, lo que limita la inversión. | Está colapsado; los centros de atención primaria actualmente llenan el vacío y tratan a pacientes en estado crítico con recursos extremadamente limitados. |
Necesidades de reconstrucción |
Requiere una renovación completa. Los centros pequeños y medianos actualmente cubren una parte considerable de la demanda, pero con capacidad limitada. | Tiene que reconstruirse desde cero, empezando por la atención primaria, seguida de hospitales generales y luego de hospitales especializados. |
El giro político y económico
Pese a la situación actual del sistema de salud venezolano y del mercado en su conjunto, se avecinan cambios acelerados. En enero de 2026, se destituyó a Nicolás Maduro y su anterior vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumió la presidencia interina. En sus cargos anteriores, Rodríguez gestionó operaciones económicas críticas como vicepresidenta, ministra de Economía y Finanzas y ministra de Petróleo. La señal más importante para los inversionistas extranjeros es la posible reapertura de canales financieros.
Venezuela está en proceso de intentar reincorporarse al sistema bancario SWIFT y normalizar sus relaciones con Estados Unidos. Específicamente, se han autorizado cuatro bancos privados −BNC, BBVA Provincial, Banesco y Mercantil− para recibir divisas procedentes de las ventas de petróleo a través de canales estadounidenses. Esta medida forma parte de una estrategia estadounidense para supervisar el procesamiento de ingresos petroleros y estabilizar la economía. Sin embargo, esta normalización seguirá siendo incierta hasta que efectivamente se levanten o suavicen las sanciones en las próximas semanas.
Perspectiva estratégica para los fabricantes
Si bien son vastas las oportunidades que existen en Venezuela, los expertos predicen que los cambios tangibles tardarán de 6 a 12 meses en materializarse. Esta reconstrucción exige más que hardware; requiere nuevas cadenas logísticas, distribuidores acreditados y el establecimiento de nuevos planes de seguros.
Los fabricantes deberán adoptar una postura de espera vigilante. El cumplimiento normativo sigue siendo un obstáculo importante y el entorno legal actual es azaroso. Si se restablece la estabilidad y se levantan las sanciones, los recursos naturales de Venezuela –que incluyen las mayores reservas petroleras del mundo– podrían financiar una rápida reestructuración del país.
El resultado final
Venezuela es un mercado que se ha reiniciado a cero. Para aquellos fabricantes que estén dispuestos a sortear los obstáculos logísticos y de cumplimiento normativo que acompañarán a las etapas iniciales, será inmensa la demanda de dispositivos médicos de alta calidad conforme el país vaya intentando reconstruirse tras 25 años de decadencia.
Para aprovechar este crecimiento, se requiere algo más que un plan de entrada al mercado: se requiere un mapa que marque una trayectoria definida a través de un panorama legal complejo. Esté atento a la publicación de la segunda parte, en la que desglosaremos los obstáculos cruciales en términos de cumplimiento normativo para los fabricantes estadounidenses de dispositivos médicos en 2026.



